Juan Gonzalo Rosé tuvo mucha razón al esgrimir esta hermosa
frase que resume la naturaleza del estudiante Sanmarquino.
El Sanmarquino es sinónimo de luchador, aquel que se forja a
base de mucho esfuerzo.
El que decide ser Sanmarquino asegura que su vida será de
constante lucha, y muchas injusticias que sorteará. Sentencia que asume mucho
antes de ingresar a estos hermosos claustros.
Su primera lucha titánica, es su admisión, por cada 100 ingresa uno.
La segunda lucha que tiene que sortear es estudiar en ambientes con una
infraestructura no adecuada para su educación, mobiliario de la época de
Basadre, y sin contar con el súper sauna de sus aulas poco ventiladas. Su
biblioteca desactualizada, los profesores, de 10, dos son buenos. Y eso sin
contar con los servicios higiénicos, más limpios están los baños públicos de
Gamarra. Contamos con nuestra movilidad, los burritos, en donde viajamos como
sardinas. Y el fabuloso comedor universitario, donde se come gratis, pero más
deliciosa y nutritiva es la comida de un penal.
Con todas esas "Ventajas" se forja el Sanmarquino. Y
cuando cambian sus condiciones de vida, tiene que protestar.
Recordar que cuando se cierran las puertas de la legalidad, se abren otras puertas.
La protesta es legal, es un mecanismo aprendido en San Marcos, la lucha está en nuestros genes, es costumbre, y la llevamos donde vamos, trabajo, escuela, familia, etc.
Recordar que cuando se cierran las puertas de la legalidad, se abren otras puertas.
La protesta es legal, es un mecanismo aprendido en San Marcos, la lucha está en nuestros genes, es costumbre, y la llevamos donde vamos, trabajo, escuela, familia, etc.
Hay protesta por derechos conculcados, allí verán a un
Sanmarquino.
Hay un sindicato que lucha por los derechos laborales, allí
verán a un Sanmarquino.
Hay un excelente profesional, investigador, y humanista, allí
verán a un Sanmarquino.
Hay una persona luchadora, forjada en valores, allí verán a un
Sanmarquino.
Hay una persona en Estocolmo recibiendo un NOBEL, allí verán a
un Sanmarquino.
Soy Sanmarquino, y si cierro mis puertas, no es que sea delincuente, sino que
es la única manera de que me escuchen, y si por eso tengo que perder clases, no
importa, soy autodidacta, y en la fecha establecida se aprueba los exámenes.
Sin luchas no hay victorias!!!
Colaboración: Pedro Lavado Degracia
