Ghost
in the Shell es, siendo totalmente preciso, un anime icónico de culto; un verdadero must see y un hito en el mundo de la animación nipona. No es una
película sencilla de ver, por lo contrario; su densidad y carga filosófica puede
resultar abrumadora, siendo incluso necesario retroceder continuamente para
re-leer algunos diálogos. Y es que en Ghost in the Shell ningún diálogo se
separa de la estructura argumental de la obra: cada palabra y cada frase tienen
una estrecha conexión con el desarrollo principal y/o auxiliar del núcleo
narrativo.
La historia se ambienta en el año 2029: la humanidad
ha conseguido feroces avances tecnológicos, siendo un hecho normalizado y
cotidiano el implante de piezas robóticas en las personas para mejorar sus
cualidades físicas y mentales; aparte de ello, la existencia de cyborgs con apariencia humana complejiza
las relaciones sociales. Naturalmente, las grandes corporaciones que producen
estos elementos, y sus vínculos corruptos con entidades gubernamentales, son
los grandes engranajes que mueven (y oprimen) al mundo. Hasta aquí, no parece
más que la descripción de cualquier narrativa cyberpunk, sin embargo, Ghost in the Shell se distancia mucho de
las ligerezas. En este contexto, la mayor Kusanagi, un agente de la Sección 9,
una división especial de la policía japonesa dedicada a labores de inteligencia
y operaciones encubiertas contra crímenes tecnológicos, investiga una serie de
ataques cibernéticos llevados a cabo por un hacker
internacional conocido como el Puppet
master. A grandes rasgos, este es el argumento (el esqueleto) de la obra,
sumando también una compleja
red de intrigas y acciones políticas que serían materia de un artículo
independiente.
Empero, me centraré en reproducir algunos pasajes que resultan interesantes en una
dimensión existencialista, siendo éste el verdadero “espíritu” de este film. Antes de ello es imprescindible
comentar el concepto de “espíritu” al que se hace referencia en la película:
algunos cyborgs poseen un espíritu, que vendría a ser su conciencia de ser, lo que les permite identificarse diferencial e
íntimamente en un entorno demasiado ambiguo.
Ahora, citaré algunos de los diálogos que me parecen
trascendentalmente existencialistas y de obligada reflexión:
13:01 - 13:15
Kusanage: Si todos reaccionáramos de la misma manera, seríamos todos
previsibles; siempre hay más de una forma de enfrentar una situación. Al igual
que un individuo y toda forma de organización… es simple: la súper
especialización conduce a la muerte.
31:10 – 32:20
Kusanage: Cuando el hombre se da cuenta de que algo es tecnológicamente
alcanzable, trata de alcanzarlo inmediatamente, como si fuera algo instintivo.
Míranos a nosotros, por ejemplo, somos tecnología de punta: control metabólico,
percepción sensorial mejorada, cuerpos cibernéticos. Hace poco tiempo todo esto
era ficción (…) Los ingredientes que componen un cuerpo y mente humana son
infinidades de componentes que se necesitan para formar un individuo con una
propia personalidad, y claro, un rostro para distinguirte de los demás. Pero
mis pensamientos y mis memorias son sólo míos, y hacerme cargo de mi propio
destino. Cada una de estas cosas solo forma apenas una pequeña parte de mí.
Colecto información que después uso a mi manera. Todas estas misturas crean la
amalgama que forma mi ser y da lugar a mi conciencia…
33:05 – 36:20
Durante estos minutos se desarrollan secuencialmente poderosas postales
del Tokio en el que cual discurre la historia. La música amolda perfectamente
estas imágenes, logrando un ambiente concreto pero amplio en perspectivas.
48:15 – 49:50
Puppet Master: Lo que están viendo ahora es un acto que tomé por mí mismo, como forma
de vida inteligente, pidiendo asilo político.
Jefe División 9: ¿Acaso esto es una broma? ¡Eso es ridículo! ¡Simplemente eres un
programa que trata de protegerse!
Puppet
Master: Con el
mismo argumento puedo decir que el ADN no es más que un programa concebido para
auto-preservarse. La vida es como una encrucijada que nace a partir del flujo
de la información. Cuando se organiza en especies, confía en los genes para que
actúen como un sistema de memoria. Asimismo, un hombre es individuo sólo a
causa de esta memoria, y una memoria no puede ser definida pero define la
humanidad. El advenimiento de las computadoras es la consecuencia de vastas
cantidades de información acumulada creando un nuevo sistema de memoria y un
razonamiento paralelo hacia ustedes. Una humanidad subestimada a causa de la
computarización.
Jefe División 6: ¡No tiene sentido! ¡Esa teoría no prueba que seas una forma de vida
pensante!
Puppet Master: ¿Y tú puedes ofrecerme pruebas de tu existencia? Como puedes tú, si ni
siquiera la ciencia moderna o la filosofía puede definir lo que es la vida.
Jefe División 9: ¿Qué es esto? ¿Inteligencia artifical?
Puppet Master: Incorrecto. No soy IA. Mi nombre clave es Proyecto 2501. Soy una
entidad viva y pensante criada en un mar de información.
Finalmente,
y salteándome por un tema de espacio un par de diálogos muy interesantes, Ghost
In The Shell “concluye” en un tema recurrente en la filosofía existencialista:
el nacimiento del nuevo ser: el encontrarse con el yo, o el otro yo; tras la
destrucción simbólica o física del anterior ser.
Escribe Ernesto Olazo






