LA COMUNIDAD


La tierra en el Perú históricamente ha sido un tema de conflicto, desde los fuertes y sonantes. Bagua, los de Conga o Las Bambas han dejado a la población dividida entre posturas, extremismos y toda clase de polarizaciones.


La tierra como concepto de espacio no sólo representan, para pueblos amazónicos y andinos, el trabajo sino también la herencia de un linaje que hace de este pedazo de suelo el bien más importante.

Luego de la Reforma agraria de Velasco el Perú pasó de ese cuadro impresionista de haciendas a una pintura digna de Pollock pero esta vez con tierras comunales y predios privados. La visión comunal y las viejas artimañas de la sociedad externa ha despertado la desconfianza de la población, factor que ha contribuido no sólo con el fracaso de cientos de proyectos (de toda índole) sino también con el acceso de alternativas que pueda mejorar la calidad de vida de los pobladores.

Pitumarca se encuentra en Cusco y es un valle a 4000 msnm. Un territorio que parece condenado a la desolación, al arduo trabajo por cultivar y criar animales. Jorge Sirvas (Coco) es un escalador que hace un año y medio ha venido desarrollando un parque de escalada en las imponentes paredes verticales se yerguen  sobre el valle con ayuda de Diana y la comunidad escaladora de Cusco. Lo positivo de esta iniciativa es que, al ser territorio comunal, lo ahí hecho beneficia a la comunidad de manera directa e indirecta, si bien aún de manera reducida, los resultados pueden ser más significativos con el desarrollo total del proyecto.

Ejemplos asombrosos de este tipo de trabajos hay en muchas partes como Rainforest expeditions en el Tambopata. Inkaterra, Ulcumano o Ecoaldeas en San Roque de Cumbaza. Esta visión de desarrollo emprendedor y empoderador para con los habitantes de estas áreas comunales no sólo pueden asegurar el desarrollo económico de la zona, sino también desde una perspectiva holística llevar ese anhelado y mentado desarrollo sostenible. Las condiciones están ahí, los recursos también. La decisión de unos pocos que cargan con la mochila pesada de prejuicios y harta chamba, es la que termina por cambiar el país hacia uno con mayor igualdad y oportunidades para todos.

Quizás estos emprendimientos son el primer paso y parecen pequeños en un país de más de 31 millones de personas, pero de alguna manera se empieza. Ese reto que en principio es del estado, parece que está siendo desarrollado por iniciativas personales que a la postre logran dar más resultados en la defensa de los derechos sobre los territorios autóctonos.

Allende lo dice en La casa de los espíritus "la tierra es lo último que se vende".

Les dejo un video para que conozcan un poco sobre Coco y su increíble aventura.

Que tengan un abominable fin de semana.

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