Lo "Chachapoya"


En los últimos años la literatura arqueológica de la región Amazonas se enriqueció por las publicaciones técnicas de algunas investigaciones que se desarrollaron en nuestra región, también por el desarrollo de la “Primera Conferencia Internacional sobre el Arte, la Arqueología y la Etnohistoria de los Chachapoyas", importante también fue, la creación de la escuela profesional de arqueología en la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM), a pesar de las limitaciones que una carrera recién creada y poco atractiva conlleva, esperamos que con el paso del tiempo esta escuela profesional se fortalezca y empodere, con el propósito de marcar un paradigma importante dentro de los quehaceres de la arqueología peruana.

Han pasado 174 años desde aquel informe presentado por el Juez Juan Crisóstomo Nieto, en donde Kuelap y el pasado de la región Amazonas llamaron la atención del Perú y que posteriormente daría inicio a una serie de exploraciones llevadas a cabo por misiones tanto nacionales (como la misión Alayza por encargo de la Sociedad Geográfica de Lima o la expedición Antisuyo a cargo de Kauffman) , como internacionales (las misiones francesas a cargo de Langlois y posteriormente continuado por los esposos Reichlen); ha pasado más de siglo y medio y hasta hoy los investigadores no logran un acuerdo sobre la configuración político social de los grupos que poblaron la zona cordillerana, entre el Marañón y el Huallaga, en los bosques nubosos de los Andes Nororientales peruano.

Dentro de esta nebulosa de discusiones se han propuesto distinto modelos para entender lo “Chachapoya” antes de su incorporación al incario, ¿fueron estos conjuntos de curacazgos o ayllus independientes?, ¿tuvieron a su vez distinta estrategia económica y religiosa? O ¿tenían un poder político centralizado? ¿Una identidad pan regional? ¿Una ciudad capital?

A pesar del alturado debate científico, los problemas que interfieren en el camino al entendimiento de estas interrogantes radican en los cambios extremos llevados por el gobierno inca en la zona, los cuales, según la investigadora danesa Schjellerup, habrían traído como consecuencia nuevas formas de identidad regional, así mismo queda aún por esclarecer cuándo se da el inicio del boom expansivo del patrón constructivo “Chachapoya”; del mismo modo las evidencias arqueológicas de épocas anteriores a lo “Chachapoya” es aún escasa aunque ya se tienen algunos conocimientos para zonas como la periferia del poblado de Lamud en donde posiblemente lo “Chachapoya” habría desplazado por los años 1000 – 1200 aproximadamente a las comunidades anteriores (Koshmieder 2012).

Si bien es cierto y como lo apuntan algunos autores: “la evidencia arqueológica… (para entender)… el desarrollo sociopolítico regional y local de los Chachapoya es pobre, y deja libre el camino para varias interpretaciones” (Church y von Hagen 2010: 904.), los arqueólogos y estudiantes de arqueología de Amazonas no podemos permitir, que la falta de datos y consenso científico sea vilmente aprovechado para la de fabricación de discursos separatistas y hasta antichachapoyano, tratando de hacerlas pasar por reivindicaciones populares pero que en realidad solo fomentan el odio entre amazonenses.

Los arqueólogos, historiadores y antropólogos tienen un largo trabajo por hacer, si es que su objetivo es comprender las dinámicas sociales e históricas de las poblaciones de esta zona del Perú. Los arqueólogos tienen aún una deuda mayor con Amazonas y es demostrar que en la misma zona geográfica, hace varios siglos atrás, grupos humanos lograron tener una posición importante dentro de la economía de los andes, gracias al pujante circulo económico que produjeron y re-produjeron logrando superar tanto la geografía agreste como el “aislamiento” que hoy creemos poseer y al cual culpamos de nuestra pobreza.

De la misma manera los alumnos de arqueología de la UNTRM tienen la responsabilidad y obligación de promover el debate alturado y científico, en donde las pasiones dejen de tener el lugar importante que hoy le damos y en su lugar coloquemos a la razón.  


Escribe Johan Villacrez en El liberto 
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1 comentarios:

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El camino es largo, pero no imposible. Sobre todo para aquellos arqueologos, historiadores y antropólogos que bien como dices tienen una deuda con Amazonas, y nos enseñen a nosotros lo que pocos o nada sabemos de los chchapoya, y lo importante que es saber y comprnder nuestra historia.