Dinamitarlo todo

Un día una amiga me envió un mensaje en Whatsapp sugiriéndome que lea Teoría King Kong de Virginie Despentes para ella debería ser de lectura obligatoria, aquel libro ya lo había descargado hace meses, pero no había tenido tiempo de leerlo, sin embargo, los argumentos de mi amiga hicieron que iniciara la lectura.

Virgine Despentes (Nancy, 1969) es visceral y polémica, este libro es un híbrido de ensayo y autobiografía en el que escribe sobre la violación, la prostitución y la pornografía, cuestionando la feminidad y los roles de género.

“No creo por un instante en la femineidad, que sería un despliegue biológico o químico de cualidades particulares en todas las mujeres. Tampoco creo más en la virilidad que reuniría a todos los hombres. No me parece que Bruce Willis y Woody Allen se parezcan en nada. Ni tampoco Britney Spears y Ángela Davis. Dividir a la humanidad en dos partes para tener la sensación de haber hecho un buen trabajo me parece bastante grotesco.” [1]

El libro de Despentes es ligero en el sentido de que es de fácil lectura, la redacción es coloquial, se divide en 7 capítulos, con títulos muy provocadores e inspirados en canciones punks:

  1.      Tenientas Corruptas
  2.     ¿Te doy o me das por el culo?
  3.       Imposible violar a una mujer tan viciosa
  4.       Durmiendo con el enemigo
  5.       Porno-Brujas
  6.       King Kong girl
  7.       Buena suerte chicas

Inicia con una presentación muy a su estilo: para quién escribe, por qué se identifica con King Kong que con Kate Moss, posterior a ello contextualiza el entorno y la época en la que nació, cuestiona la maternidad, la sumisión femenina a través de una falsa creencias de emancipación como es la seducción, el daño que hace el capitalismo, incluso definiéndolo como una nueva religión igualitarista en la que “nos somete a todos y nos lleva a sentirnos atrapados, como lo están todas las mujeres”.

Critica a los que callan y a los mansplaining [2] a los que hablan por nosotras creyendo que saben muy bien cuáles son nuestras preocupaciones, qué es lo que necesitamos, por qué la emancipación femenina los desviriliza, aunque no lo digan tal cual.

Los hombres denuncian con virulencia las injusticias sociales o raciales, pero se muestra indulgentes y comprensivos cuando se trata de la dominación machista. Son muchos los que pretenden explicar que el combate feminista es secundario, como si fuera un deporte de ricos, sin pertinencia ni urgencia. Hace falta ser idiota o asquerosamente deshonesto, para pensar que una forma de opresión es insoportable y juzgar que la otra está llena de poesía”. [*]

Virgine escribe sobre la violación que sufrió con su amiga por parte de 3 tipos, en este capítulo ella cuestiona la victimización y la vergüenza que suelen tener normalmente las personas que han sido atacadas, lanza preguntas como ¿Por qué siempre llegan mujeres diciendo que fueron violadas? ¿Por qué no decimos fulanito violo a fulanita en tales circunstancias?, plantea que el hombre sigue haciendo lo que las mujeres han aprendido bien: adornarlo todo, llamar de otro modo, los hombres justifican su violación, calman su consciencia diciéndose a ellos mismos y a su fraternidad que la mujer no se asumía como puta, y en caso de serlo ¿Es justificable vejar a una prostituta? ¿por qué nadie quiere hablar de ello? ¿Por qué hay mujeres que no pueden recuperarse de la violación? Virgine cita a Camille Plagia, feminista americana quien fue la primera en plantear que la violación es un riesgo inevitable, inherente a nuestra condición femenina, ya que los espacios en los que nos movemos son espacios de machos, entonces no se trata de negar o de morir, sino de vivir con.

En otro apartado escribe sobre la prostitución, trabajo que ejerció por muchos años, en el que era mejor que un trabajo asalariado legal, era más libre y cómodo, ella decidía. Este apartado le causo disonancia a mi querida amiga, pues el contexto de Despentes es muy distinto al de otras mujeres, ella decidió qué quería hacer con su vagina, era autónoma y no estaba desprotegida, se tenía a ella misma.

Resulta chocante para muchos, como a mi amiga, que Despentes hable con total libertad y derecho sobre su condición como prostituta, ya que asociar al sexo sin amor resulta denigrante y duro para muchas personas, es complicado que tu hermana te diga que necesita sobrevivir y que se prostituirá, saber estos casos de cerca es complejo, es válido, pero por otro lado argumentamos “hay otras formas de ganar dinero” ¿por qué estos argumentos? porque aun en nosotras está esa moralidad heredada por siglos de machismo y odio contra las prostitutas: eso debe ser castigado, no está bien, así te guste el sexo, necesites dinero y no tengas interés en aprender otras cosas más que en ese mundo, resulta impactante.

Definitivamente se debe tener en cuenta que muchas mujeres en el Perú no deciden ser prostitutas, son forzadas a trabajar para un hombre quien decide por ellas, por ello existe el Movimiento de Trabajadoras Sexuales del Perú, quienes luchan por los derechos y el respeto de la autonomía de las trabajadoras sexuales. Hablemos por quienes no pueden, por quienes las tienen calladas, pero dejemos de hablar por las que sí pueden y quieren, las prostitutas son las únicas que pueden hablar de su condición.

Para Despentes no hay diferencia entre la prostitución y el trabajo asalariado, es más ni si quiera hay diferencia entre prostitución y mujer mantenida, siempre hay algo a cambio, todas y todos vendemos nuestro tiempo y nuestro cuerpo en distintas condiciones, sin embargo, este trabajo no tiene por qué resultar anodino para todas.

“(…) cuando afirmamos que la prostitución es una violencia contra las mujeres es para que olvidemos que es el matrimonio lo que constituye una violencia contra las mujeres y todo lo que aguantamos. Aquellas que se dejan follar gratis deben seguir diciendo que su opción es la única posible, sino ¿cómo las retendríamos? La sexualidad masculina en sí misma no constituye una violencia contra las mujeres, si éstas consienten y están bien pagadas. Lo que resulta violento es el control que se ejerce sobre cada una y cada uno de nosotros, la facultad de decidir por nosotros lo que es digno y lo que no lo es.” [*]

Este libro es polémico, provocador y quien lo lea se cuestionará constantemente lo aprendido en el sistema educativo-familiar-social patriarcal, debe ser leído tanto por mujeres como por hombres, en especial por quienes siguen creyendo que el feminismo es una tontería, que no los enmarca a ellos, pero vamos, a pesar de que este mundo a sido diseñado por y para hombres, a pesar de que siguen apoyándose, alucinando que son fuertes y que se quejan de que las mujeres somos o demasiado putas o demasiado santas, siguen siendo sometidos, Despentes escribe:

“(…) si se halagan tanto entre unos y otros ¿A qué esperan para darse por el culo los unos a los otros? si eso os puede devolver la sonrisa entonces es que está bien. Pero entre las cosas que les han inculcado bien esta el miedo a ser marica, la obligación de que les gusten las mujeres, así que se sujetan, refunfuñan, pero obedecen, y de paso, furiosos por tener que someterse, le dan un par de hostias a una o dos chicas (…) ¿Cuál es la autonomía de la que los hombres tienen tanto miedo que prefieren seguir callándose y no inventar nada nuevo, ningún discurso nuevo, critico, creativo acerca de su propia condición? ¿Para cuándo la emancipación masculina? (….)”

 Sin duda, nuestra lucha es la que está tratando de tirar a bajo esos constructos psicosociales que han sometido por siglos a hombres y a mujeres, quitando de a pocos las máscaras que se han pegado en las caras y los corazones muchos hombres, dándoselas de ganadores por la vida, protegidos entre ellos, pero en el fondo no se lo creen, viven atormentados pensando si son lo suficientemente viriles, lo suficientemente fuertes, lo suficientemente competitivos, reprimiendo quiénes son y qué es lo que realmente quieren, vomitando toda esa rabia contra nosotras, imponiéndonos roles que les gustaría en realidad tenerlos, y muchas de nosotras asumiendo comportamientos muy distantes a quienes realmente somos y queremos.

El cierre del libro es de mis favoritos, me recuerda la escena en la que una gran amiga mía mientras cocina, grita sonriendo: en realidad, las mujeres somos las más fuertes en esta historia de la humanidad. Virgine Despentes cierra el libro con las siguientes palabras: 

“(…) Claro que es penoso ser mujer. Miedos, obligaciones, imperativos de silencio, llamadas a un orden que es el mismo desde hace tiempo, festival de limitaciones imbéciles y estériles. Siempre como extranjeras, haciendo los peores trabajos, suministrando la materia prima y asumiendo un perfil bajo… pero frente a lo que significa ser un hombre, eso parece una broma… porque al final no somos nosotras las que tenemos más miedo, ni las que estamos más desarmadas, ni a las que les ponen más trabas. El sexo del aguante, de la valentía, de la resistencia, SIEMPRE HA SIDO NUESTRO. De todos modos, tampoco hemos tenido elección.

(…) el feminismo es una revolución no un reordenamiento de consignas de marketing, ni una ola de promoción de la felación o del intercambio de parejas, ni tampoco una cuestión de aumentar el segundo sueldo. El feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres, pero también para los hombres (…). Una revolución que ya ha comenzado, una visión del mundo, una opción. No se trata de oponer las pequeñas ventajas de las mujeres a los pequeños derechos adquiridos de los hombres, sino de DINAMITARLO TODO…” [*]

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[1] “VIRGINIE DESPENTES | DESPUÉS DEL FEMINISMO” entrevista por Patricia de Souza, diario El País, España (13 enero del 2007)

[2]Mansplaining, término acuñado por Rebecca Solnit, historiadora y periodista estadounidense, autora del libro “Los hombres me explican”, este neologismo se refiere a la explicación que generalmente da un varón a una mujer sobre un tema que él cree que ella no sabe, sin preguntar si ella sabe o no, normalmente la explicación la hace de una manera condescendiente o paternalista.

[*] Teoría de King Kong, p.24,72, 121


Escribe Cecilia Gamarra
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